De rodillas sobre una silla
La primera posición es la clásica, para azotaínas en las nalgas, llamada en inglés OTK (on the knees), y que consiste en poner al sumiso no sobre las rodillas, sino sobre el regazo. Los pies deberían apenas rozar el suelo. El peso del sujeto debe descansar totalmente sobre el que castiga.
La mano izquierda del que castiga sujeta al castigado por la cintura, y el codo se apoya en el medio de la espalda para evitar que se levante.
Las manos del castigado pueden colgar, pero usualmente la izquierda se agarra a la pata de la silla para estabilidad, y la derecha puede ser sostenida doblada a la espalda por la mano izquierda del que castiga. (Desde luego, si el que castiga es zurdo, todo el cuadro se invierte). Esta posición es ideal para pegar con la mano, o instrumentos cortos.
El castigado se acuesta sobre la pierna izquierda y no sobre las dos, y el que castiga usa su pierna derecha para sujetarlo.
La posiciones OTK son las posiciones favoritas de las madres para dar nalgadas con la chinela, el cepillo de pelo o la cuchara de madera .
Tumbado sobre el sofa
Otra varición de la clásica, más apropiada para unas nalgadas sensuales, ya que el castigado está cómodo, y puede concentrarse en las sensaciones en sus nalgas. Se puede usar también una cama (aunque normalmente los colchones son demasiado blandos, lo que perjudica la estabilidad) o en una emergencia, en tres sillas puestas en fila.


Esta es tal vez mi favorita. No sólo el sumiso está razonablemente cómodo, sino que está sujeto de manera que no tiene que controlarse.
Puede retorcerse sacudirse a gusto, lo cual es cómodo para él y muy divertido para el dominante. Para esta bastarían dos sillas.
El sillón es otro clásico. Y la posición tradicional es doblado sobre el brazo. Esto deja las nalgas descubiertas para la azotaína.
Otra es arrodillado sobre el asiento. La dos permiten pegar con implementos largos, como el cinto, la vara o paletas de mango largo, y permiten azotar en la espalda.
Esta me gusta como la de la mesa, y si bien sólo permite pegar de dos direcciones, es menos peligrosa. Es más difícil caerse hacia adelante, y permite pegar desde el costado y desde el frente (el lado de la cabeza del castigado) para que el medio del cinto pegue en las nalgas y siga la curva, y que finalmente la punta pegue en el nacimiento de los muslos.
Y finalmente, acostado. Para que las nalgas queden mejor posicionadas para la azotaína es mejor poner un almohadón debajo de la pelvis. También permite pegar en la espalda y los muslos.
Parado o doblado
La típica posición de la escuela para golpear con la caña, es hacer que el sumiso se doble agarrándose los tobillos. Debe mantener las piernas derechas, sin doblar las rodillas porque doblar las rodillas, especialmente en un hombre, expone los genitales a un golpe indeseado. Las piernas deben estar abiertas, para dificultar que el sujeto pueda contraer las nalgas. En esta posición, las nalgas quedan muy tensas, y por lo tanto el dolor será mayor. Esta posibilidad requiere un sumiso flexible, ya que no todo el mundo puede hacer esto. Otra posibilidad, es hacerlo poner los dedos de las manos abajo de los de los pies, doblándose mas aún.
En esta variación, más realista para personas normales, el castigado se dobla, apoyando las manos en sus rodillas, y ofreciendo las nalgas al azote. Se necesita concentración para guardar el equilibrio. Se lo debería obligar a mantener la cabeza alta, para que arquee la espalda y ofrezca mejor las nalgas (lo que sería muy forzado en la anterior).
Esta es una posibilidad más, para el sumiso que no puede doblarse o que encuentra las otras posiciones inestables. Tensa las nalgas tanto como doblándose al medio. Se puede usar un banco o mesita baja, o una caja (fuerte, si la caja se aplasta, el juego acabó).
Otra posibilidad más. En esta el peso del cuerpo del castigado debería apoyarse lo más posible en las manos, para dificultar que se pueda levantar. Para lograrlo, las piernas deberían estar abiertas y para atrás.
Otro clásico, para pegar con la paleta larga, es obligando al sujeto a doblarse al medio, apoyando las manos en la pared. Las piernas deben estar bien abiertas y más atrás de la nalgas, para obligar al castigado a cargar el peso en las manos, dificultando el movimiento.
Sentado en la cama
Otra posibilidad para controlar a un castigado fuerte o que se mueve mucho, es sentarse en una cama y ponerlo sobre las rodillas, pero hacia atrás, sosteniéndolo abajo del brazo izquierdo.
Tumbado en la cama
La posición de "cambiar pañales". Cuando el castigado es pequeño, basta con agarrar los tobillos con las manos. Si no, atar los tobillos juntos y sostener de la soga. Finalmente, los pies se pueden atar a la cabecera de la cama.
Es interesante, porque permite ver al mismo tiempo la cara y las nalgas del castigado. Marcas rojas y ojos llorosos. Permite pegar bien "abajo", en la base de las nalgas, donde se unen a los muslos, que es la zona que se apoya al sentarse, y en el comienzo de los muslos, donde roza con el borde de la silla, para que el que recibe la azotaína se acuerde varios días. En lugar de atar al sujeto también se lo puede obligar a agarrarse los tobillos con las manos y mantener la posición por si mismo.
Parecida a la anterior, pero más incómoda. Las sogas en las rodillas sirven para estabilizar al castigado. Es además humillante, porque los genitales quedan para arriba y a la vista (de paso, y por eso mismo, cuidado al pegar). Igual que en la anterior, se puede obligar al sujeto a mantener la posición por sí mismo.
Esta es otra buena posición para obligar al castigado a aguantar las nalgadas sin moverse. Puede obligárselo a ponerse en cuatro patas o apoyado en los codos (como en el diagrama) o con los brazos estirados apoyando los hombros en la cama. Cuanto más bajos estén los hombros, más altas quedaran las nalgas.
Y finalmente los dos más comunes, arrodillado al lado de la cama, o doblado sobre la baranda de los pies de la cama
Con sillas
Otra posición tradicional, para dar nalgadas desde más lejos, con un cinto, una paleta larga o la vara. El sujeto se dobla sobre el respaldo de la silla. (Ponga un almohadón o algo así sobre el respaldo para acolcharlo) Dependiendo de la estatura, pueden quedar las piernas colgando. Se pueden atar las manos y los tobillos. Para que abra más las piernas, se las puede poner por afuera de las patas traseras.
Derivada de la anterior, para que el castigado tenga que doblarse más, ofreciendo más las nalgas para la azotaína, o para un sumiso bajo, para quien el respaldo resulte demasiado incómodo. También se puede hacer que apoye las manos en lugar de los codos en el asiento , quedando en una posición más parecida a la de "sobre el respaldo".
Otra posibilidad es hacer que el nalgueado se arrodille en una silla, con los muslos verticales y su pecho apoyado en el respaldo. Cuidado: si el castigado se mueve hacia adelante, y mucho peso cuelga de atrás de la silla, esta se caerá hacia atrás, La rodillas deben estar en el borde de la silla.
La nalgas quedan más acolchadas y protegidas, pero en general los respaldos son demasiado altos para conseguir una "buena" posición.
Más posiciones con sillas, algo menos usuales.
Esta es la llamada "posición Winchester" porque era usada en la famosa escuela inglesa. Con dos sillas, se puede obligar al castigado a ponerse "en cuatro patas", con la cintura sobre el respaldo. Imagine la azotaína que puede recibir en esta posición.
Con la silla costada en el suelo, arrodillado en el respaldo, y atado con las manos atadas a las patas traseras. Es como si estuviera de rodillas en el suelo, pero no puede moverse para adelante al recibir el golpe
Los romanos azotaban a los delincuentes atándolos a una columna baja, para poder pegarles sobre la espalda arqueada. Esta es la posición, en una adaptación hogareña.
Esta posición con las nalgas saliendo por atrás del asiento de la silla, permite no sólo pegar en la espalda, sino también dar nalgadas. Además, es incómoda para el castigado, lo que es un castigo adicional. (Lo azul son las ligaduras). Si pega en las nalgas, debe pegar de abajo hacia arriba, no horizontalmente para evitar pegar en la base de la columna vertebral.De pie
Bajo el brazo, otra posición tradicional, pero el que castiga tiene que ser fuerte (o el castigado liviano). Muy usado por las madres para castigar chicos pequeños. Se puede usar un soporte (en este caso una silla) para apoyar al sujeto en la pierna. El instrumento de castigo tiene que ser corto, como en OTK. También permite pegar en las piernas con un instrumento adecuado.
Estos son ejemplos de la típica posición para pegar en las piernas, con una ramita, con un rebenque, con una soga o cable doblado, o, si el chico es chico, con un matamoscas. Sólo se puede sostener al castigado con los brazos para arriba si es bastante más bajo que el que pega. Si no, sostenga de un brazo. Se puede usar la pierna, como en el tercer diagrama, para evitar que el castigado (que va a bailar cuando le duela) escape avanzando hacia adelante (lo que haría girar a los dos). Para pegar en las piernas use sólo instrumentos livianos y flexibles, para no dañar los nervios y tendones de las piernas, o la articulación de la rodilla.
Esta también permite sostener a un castigado grande y fuerte. El azotado está totalmente indefenso porque no puede resistirse sin lastimar las articulaciones de sus propios hombros.Con una mesa

Esta es la posición "sobre el escritorio" usada por el director de escuelas en EE.UU. para pegar con la paleta en las nalgas. Normalmente el castigado no está atado, se tiene que agarrar al borde más alejado de la mesa y aguantar los golpes sin reaccionar. Si no, tendrá "extra". Dependiendo de la estatura y el efecto deseado, se puede hacer que se apoye en las manos, con los brazos extendidos, en los codos, o directamente apoyando el pecho en la mesa. También se lo puede obligar a ponerse en puntas de pié, para levantar más las nalgas. Si en algún momento los talones tocan el suelo, también tendrá extra.
Esta es más rara. Me gusta, porque al quedar las nalgas horizontales y al borde de la mesa, uno puede pegar desde diferente ángulos, incluso desde el frente de la mesa para que la punta de la correa dé en el nacimiento de los muslos. Cuidado: no atar las manos, o atarlas cuando todo esté bien seguro, porque el castigado podría caer de cabeza.
En el suelo
Alguien en el piso está demasiado abajo para una azotaína normal, pero esta posición se presta para hacer que la punta de la correa pegue en sitios muy sensibles, como el interior de los muslos, entre las nalgas y en los genitales (cuidado con la fuerza que usa: puede dañar). En este caso se usó una barra separadora para mantener las piernas abiertas, y las manos se ataron por entre las piernas al medio de la barra, pero se pueden atar las manos a los tobillos por entre las piernas.
Otra, en la que sólo se puede azotar con una vara o un látigo bastante largo. El castigado se agarra usualmente de los tobillos del que le va a pegar. Igual que la anterior, se usa para que la punta pegue fuerte en el interior de los muslos y la parte baja de las nalgas.
Esta es una posición tradicional para azotar esclavos, estirado en el suelo. Es difícil, porque no es fácil que en una casa haya puntos para atar las cuerdas a nivel del piso. Puede azotar en la espalda o (probablemente con una almohadón bajo las caderas) en las nalgas. También puede obligar al castigado a mantener esa posición por sí mismo, sin atarlo.Con las manos atras
Otra de mis favoritas. Mucho cuidado: si la soga se suelta, el castigado dará con la cara en el piso. No colgar: el peso del cuerpo luxará los hombros (que de cualquier manera le van a doler al día siguiente). Es una posición muy incómoda para el castigado, pero deja las nalgas muy accesibles para una azotaína
De rodillas
Una colección de posiciones con el sujeto arrodillado, que se pueden usar en el suelo, sobre una cama o sobre una mesa baja.
La primera ofrece las nalgas más levantadas, la segunda, haciendo que el sujeto se tome los tobillos por entre las piernas lo obliga a abrirlas, dejando accesible el interior de los muslos, y de las propias nalgas.
La tercera, que es mejor para pegar en la espalda, es para mi muy humillante, porque recuerda a un perro echado, inclusive en los brazos paralelos para adelante.
La ultima es la clásica "en cuatro patas".
Esta es más parecida a una azotaina improvisada. El castigado está de rodillas con las manos atadas adelante. El que castiga toma del pelo al castigado, pasando su brazo por abajo de las manos de aquel. El castigado debería tomar con sus manos el brazo del que pega, para que la tensión en el pelo no sea muy grande. Es probable que el castigado se mueva y se retuerza durante el castigo. Cuidado: No tironear tan fuerte que se lastime el cuero cabelludo, dejar flojo el brazo para no romperle el cuello al castigado y no pegar en los riñones u otras áreas peligrosas.
Sobre un caballete
Estas posiciones las pusimos al final, porque requieren elementos que, si bien no son costosos, no son tan comunes en las casa como mesas y sillas. En ambos muebles, la posición es más parecida a la de manos en los tobillos, ya que la curvatura de la cintura hace que las nalgas queden bien tensas. Por eso, si el castigo pretende ser erótico, se debería pegar con menor fuerza.
El caballo también se puede usar con el castigado a lo largo del "lomo". En esta posición, también se puede pegar en las nalgas
Con una escalera

Esta es la posición que se usa en Singapur para los azotes con caña. Como no todo el mundo tiene el aparato adecuado, puede usar algo más simple: una escalera de mano. Sólo asegúrese de que la escalera no se pueda cerrar cuando el dolor haga que el castigado empiece a forcejear.
El triángulo que se usaba para azotar en las prisiones puede ser reemplazado en el hogar por una escalera portátil de cualquier tipo, que tenga la altura suficiente. Con el castigado inclinado hacia adelante, la espalda queda en buena posición
¿Por qué las posiciones son tan importantes?
Porque lo que buscamos en una escena es placer. Está bien, a veces puede ser excitante simplemente ser golpeado en el momento, sin preparación. Que “abusen” de uno. Pero para sacar todo el placer de una paliza, la posición es tan importante como el dolor.
Que buscamos en una posición?
Desde luego, hay dos puntos de vista, el del dominante y el del sumiso.
El dominante busca:
Comodidad: El que va a castigar debe estar cómodo, tener bastante lugar para moverse libremente y tener el brazo que va a actuar en un ángulo que le permita moverlo sin esfuerzo y sin cansarse.
Fuerza: El que golpea debe poder golpear con toda la fuerza necesaria para lograr el efecto buscado.
Acceso total: El área a golpear debe estar totalmente expuesta y a la vista del que castiga, y en el ángulo más apropiado para pegar.
Seguridad: el sumiso debe estar puesto en una posición que facilite golpear en las áreas seguras y que dificulte golpear donde se podría hacer daño.
Y qué queremos para el sumiso?
Comodidad: realmente esto depende del propósito de las nalgadas, y en el capricho del que castiga. Si se procura dar unas nalgadas sensuales, es preciso que el castigado esté cómodo, para que pueda concentrarse en las sensaciones de la paliza. Si es un azotaina de castigo, el dominante decide.
Anticipación: el hecho de que se le ordene ponerse en una posición determinada prepara al castigado para la paliza. Y la anticipación, el miedo, es tan importante cuanto el dolor.
Sensaciones aumentadas: si la parte a ser castigada está en la posición correcta, el que pega será capaz de proporcionar todas las sensaciones que se requieran, sean de placer o de dolor.
Humillación: ser posicionado para una nalgadas, ser obligado a ofrecer el cuerpo para el castigo es humillante, unos se siente tratado como un niño pequeño, y es excitante.
Exposición: En la posición correcta, el sumiso está totalmente expuesto, mostrando las nalgas y los genitales. Esto hace la cosa más humillante.
Atención: con las nalgas expuestas y dirigidas hacia el dominante, toda la atención se vuelve hacia la parte expuesta. El castigado se siente “todo nalgas”. Eso intensifica la anticipación.
Atención: con las nalgas expuestas y dirigidas hacia el dominante, toda la atención se vuelve hacia la parte expuesta. El castigado se siente “todo nalgas”. Eso intensifica la anticipación.
Sumisión: el sumiso fue obligado a ponerse en una posición muy vulnerable y humillante, sometiéndose totalmente a la voluntad del que lo va a castigar. Está indefenso y no puede evitar el castigo.
Presentación visual: Si el sumiso está en la posición correcta, la situación debe ser excitante aún para quien no está en BDSM, porque el castigado está ofreciendo sus partes más íntimas a la vista de los otros.
























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