sábado, 23 de julio de 2011

El séptimo encuentro, sábado 23 de julio



Hoy íbamos a celebrar con el grupo la fiesta de BDSM 24/7. Habíamos alquilado entre todos un espacioso local en Torredembarra y se habían organizado juegos para hacer más divertida la noche.


A media tarde me depile entera, me di una buena y refrescante ducha y me arregle para el evento.
Me había ordenado mi Señor que me pusiera un vestido corto negro y debía acudir a la fiesta con el plug anal puesto. Esto iba a ser complicado a pesar de que era el plug más pequeño.
El día anterior había conseguido mantenerlo dentro tan sólo 10 minutos y esta misma mañana intente duplicar el tiempo sin éxito y a los 15 minutos ya me lo estaba quitando. Calculando que me iba a llevar como mínimo 45 minutos llegar de mi casa a Torredembarra me parecía muy difícil aguantar tanto tiempo. A pesar de las pegas, a las 21h me lo coloque.

Había quedado con mí Señor a las 22:30h en un parking de Torredembarra para acudir juntos a la fiesta, así que me puse en camino para no llegar tarde. ¡! Que peligro conducir con el plug puesto !! Al rato de llevarlo no podía evitar remover el trasero por la molestia que me producía, así que antes de llevarme un susto con el coche pare en la cuneta y aun desobedeciendo a mi Señor me lo quite y lo guarde en un pequeño neceser que había cogido para guardarlo.


La carretera estaba muy transitada, parecía que todos se habían puesto de acuerdo en ir por la misma carretera. Alguno me pito pero yo seguí a mi ritmo detrás de un inmenso camión. Para variar me perdí, ¡como no!, sino no sería yo. Me pase la entrada de Torredembarra y seguí hacia el Vendrell por suerte localice otro desvió hacia Torredembarra y logre llegar a tiempo al parking de Torredembarra guiada por teléfono por mi Señor.

Aparque mi coche, cogí una bolsa en la que había metido una chaqueta, un jersey para comer la tarta y evitar manchas indeseadas, un paquete de toallitas húmedas y los regalos del amigo invisible y me subí a su coche.


Nos costo encontrar parking por allí pero al final lo conseguimos y terminamos el camino andando, tras coger del vehículo de mi Señor tres implementos elegidos para el evento, dos canes, un tawse de 4 lenguas y una regla de madera. Uff!! Ya se me encogió el estomago, la regla de madera y el cané no los había probado aun y presentía que iban a doler bastante.
Con los implementos en la mano presentia que mi Señor no iba a cumplir su palabra de no utilizar nada nuevo en la fiesta sin haberlo probando antes en alguna sesión y eso me producia un cierto nerviosismo.

No estaba nerviosa, estaba nerviosísima al no saber realmente que me esperaba y me puse más aun cuando entramos al local y descubrí que dos de los asistentes estaban completamente desnudos. ¡Yo no quería desnudarme!
Y con un nudo aun en la garganta salude uno a uno a todos los asistentes.
Poco a poco se me fueron relajando los nervios, al fin y al cabo el resto de la gente iba vestida y mi Señor me había dicho que no me haría desnudar en la fiesta, así que decidí confiar en él, calmarme y disfrutar de la fiesta.

Me senté a la mesa a la izquierda de mi Señor y comí un poco de todo lo que allí había expuesto, desde pequeños bocadillos, tacos de tortilla, quiché, chorizo, queso, aceitunas, etc.... y me tome a lo largo de la noche un mejunje explosivo de bebidas de todo tipo, cocacola, luego dos dedos de un vino fuertísimo, más cocacola, cava, café y para rematar la mezcla me tome una cervecita fresca que me sentó genial.

Una pareja había traído dos enormes tartas para la cena que se decidió utilizarlas en los juegos y ahora era ya hora de comerlas. Tenían una pinta riquísima pero los nervios que tenia no me permitieron degustarlas como se merecían.




Después de la comida empezaban los juegos.
El primer juego consistía en comer el pastel directamente con la boca, con las manos atrás. Se habían cortado pequeñas porciones de pastel y se habían colocado directamente  sobre un sumiso y una sumisa que hacían de bandeja. Mi Señor me ordeno comer un trozo de pastel de cada uno de los sumisos, así que sin demasiada dificultad y aun con un poco de corte, obedecí su mandato. Luego había que limpiarles los restos de pastel que habían quedado sobre sus cuerpos y mi Señor me ordeno que ayudara a limpiarlos. Así que tome una toallita húmeda y obedecí, ! aunque sin esmerarme demasiado la verdad ¡, puesto que ya habían allí varias personas realizando esa labor.


El segundo juego consistía en desfilar los Amos con sus perritos sumisos y mostrar al público sus habilidades.  Por suerte para mi,  mí Señor decidió no participar. Era la única sumisa sin collar ni cadena y tampoco había practicado nunca como pasear atada haciendo de perrita, así que no sé si me las hubiera apañado demasiado bien.
Algunos lo hicieron muy bien, otros fueron muy originales y al final el sumi ganador recibió un diploma como premio.
 
El tercer juego consistía en coger con la boca unos caramelos que se habían arrojado al suelo y llevarlos a cuatro patas (simulando a los perritos) y dejarlos caer en  la mano del Amo. Ganaba el grupo que conseguía más caramelos. Mi Señor ordeno que participara, así que me arrodille y mire de coger tantos como pude aunque al ver que había sumis que en lugar de llevarlos uno a uno como se había dicho, se llenaban la boca, abandone la idea de poder ganar y con las rodillas ya un poco doloridas abandone el juego unos segundos antes de que terminara.


El cuarto juego consistía en adivinar mediante el olfato quien era tu Amo. Así que a los sumis participantes se les cubría los ojos con un antifaz y debía oler a todos los Doms que permanecían sentados en el centro de la sala. A este juego mi Señor tampoco quiso participar, así que estuvimos de espectadores. Hubo tres sumis que por el olfato reconocieron a sus Doms. ! Fabuloso olfato ¡

Después un par de parejas quisieron mostrarnos las habilidades de sus sumis al guiarles como perritos, con los ojos tapados por antifaces, por un camino hecho con sillas. La sumisa no podía tocar las sillas y debía guiarse sólo por los toques de vara de su Señor y así, saber si debía continuar recto, parar, girar a derecha o izquierda.



Después de la demostración hicimos todos un brindis de cava y cada uno se dispuso a realizar sus practicas de BDSM en los aparatos que se habían llevado al local para la fiesta.

Una de las sumis probo la jaula de acero.
A mi me hubiera gustado probarla pero la vi un poco justa para mi tamaño, así que me limite a observar.
Otra probo la jaula de madera.
Ambas confeccionadas artesanalmente por Doms del grupo.
La de madera tenia unos soportes para inmovilizar muñecas y tobillos, a parte de un inmovilizador de pechos y un vibrador en el centro. El culo quedaba libre por detrás para poder ser azotado. Interesante y curioso artilugio



Otro sumi probo la suspensión boca abajo. Además de diversos pinzamientos de pezones y pene con pesos, cera, azotes con diversos implementos. Dos tipos de electroestimulación, bondage ...

El ver que cada vez se iba desnudando más gente me puso un tanto tensa y pedí autorización a mi Señor para salir del local a fumar un cigarrillo.

¡ Que alivió ! Me estaba escapando de las practicas, aunque sabía que tan sólo estaba posponiendo lo que era inevitable, mi Señor había traído tres implementos y los iba a usar conmigo. Pero, ¿Porque quería librarme de ellas, no resultaban placenteras y satisfactorias para mi?

Otra pareja practicaba bondage en la otra punta de la sala, era curioso de ver como casi sin mirar iba haciendo correr suavemente la cuerda por sus manos y iba sujetando con ella a su sumisa con gran habilidad. Al cabo de un rato la desataba y le frotaba los brazos para que volvieran a la normalidad. Y transcurrido un rato probaba con otro tipo de inmovilización o de bondage.

Cada vez los viajes al baño eran más continuados, como más nerviosa me ponía, más sensación me entraba de que me estaba orinando. Ay terribles y absurdos síntomas de temor, ¿Qué iba a hacer conmigo mi Señor?.

El potro iba a ser uno de sus objetivos, lo adivine tan sólo de ver como lo miraba.Ya le había echado el ojo. Era un potro negro y reluciente de madera que pedía a gritos ser utilizado. Lo había construido también artesanalmente una pareja del grupo, era realmente precioso. ¿Pero a parte del potro iba a haber algo más? Mi Señor no decia nada, así que parecia que iba a ser sorpresa.


Uff, de nuevo viajecito al baño y total para no soltar ni gota.

Pedí autorización a mi Señor para salir de nuevo del local para ir a fumar un cigarrillo a la calle, el cual me concedió. Me fume el cigarrillo con un ansia que parecía que fuera fumadora de toda la vida, supongo que la otra pareja que estaba fuera fumando noto mi tensión y me distrajeron con la charla. Fue una terapia estupenda, entre de nuevo al local bastante más tranquila.


Finalmente me toco el turno y mi Señor salió a la calle a buscarme para indicarme que debía entrar para nuestra demostración de spank. No se si me temblaban las piernas o me lo parecía y aun no entiendo porque motivo puesto que todos los demás parecían muy tranquilos. Mi Señor me ordeno que me doblara en el potro. Ató mis tobillos con unas tobilleras y con ayuda de una sumi me ataron las manos con unas muñequeras. ¿Iba a aguantar los golpes?  ¿Con que me iba a azotar? Uy el cané y la regla aun nuevos para mi ¿los aguantaría bien? Jolines cuanta tensión, no conseguía relajarme.

Empezó con la mano con unas nalgadas desiguales y desordenadas que me confundían aun más, unas flojas, otras más fuertes, unas muy rápidas y seguidas, otras más lentas. No eran como las habituales. Las iba contando aunque me perdí un par o tres de veces. Realmente no estaba por lo que tenía que estar, no quería fallarle. Al final fueron 100 azotes distribuidos con mano, tawse de 4 lenguas, regla y el último con el cané. El trasero me quedo bastante dolorido pero los aguante todos como una campeona.


Para terminar la velada hicimos el juego del amigo invisible. Empezaron los sumis. Cada uno sacó de una caja uno de los regalos y debía encontrarle una funcionalidad en BDSM.

Tras esto, nos despedimos, recogimos los implementos y nos marchamos a buscar el coche de mi Señor. De camino al parking donde había dejado mi vehículo, mi Señor me comento algunos de los fallos cometidos por mi esa noche.


Sentarme tras él en lugar de hacerlo a sus pies como habían hecho algunos sumis al final de la noche durante el amigo invisible, y no obedecerle a alguna orden que me dio cuando me llamo.
Creo que es un error compararme con otros sumis, cada cual tiene unos gustos, una experiencia, unas limitaciones y un carácter diferente. Lo importante es dar cada uno lo mejor de si mismo sin pretender competir con nadie e intentando ser cada vez mejor, respetar a las personas y procurar vivir feliz.

Esta noche en mi cama junto a mi almohada y abrazada a mi osito, sé que llorare por la decepción que me producen algunas cosas.
No soy como mi Señor pretende que sea, tan sólo soy una sumisa intentando aprender y hacerme camino en este complejo y fascinante mundo BDSM.
Me he sentido sola y perdida en algunos momentos y mi Señor ha incumplido hoy tres veces su palabra conmigo, no sé que camino debo tomar ni como debo corregir las cosas, espero que mi almohada me susurre al oido una solución para la angustia que siente hoy mi corazón.
Mañana saldrá de nuevo el sol y empezare un nuevo y mejor dia. Ahora ssshhhttt a dormir !! Buenas noches.

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