Algunas normas para las sumisas
Antes que nada decir que tan sólo son normas orientativas y que no es preciso ni obligatorio seguirlo a rajatabla. Evidentemente cada Amo tiene unas preferencias y cada sumisa acetpa o no acepta una serie de cosas. (Cada Maestro confecciona su propio librillo).
A partir del momento en que tu Amo te acepta como sumisa pasas a ser de su propiedad. Le obedecerás y satisfarás. Recuerda que no hay nada más grande para un Amo que ver a su sumisa cumplir sus ordenes correctamente.
Tu Amo podrá llamarte como quiera y usarte en cualquier momento.
No harás nada que no sea ordenado o autorizado por tu Amo. Así que permanece siempre expectante porque las órdenes te serán dadas de muchas formas: de viva voz o con una simple mirada, chasqueando los dedos o señalando.
Escucha con la máxima atención las palabras de tu Amo y cumple sus órdenes al pie de la letra. A cualquier indicación de tu Amo contestarás siempre "Si, mi Amo" o "Sí, mi Maestro" ... o lo que él te ordene, agachando la cabeza.
Por regla general permanecerás en silencio, pero cuando dirijas la palabra a tu Amo hazlo con el máximo respeto y dándole el tratamiento que te ha enseñado (mi Amo, mi Dueño, mi Señor, mi Maestro...). Mantén la cabeza baja y háblale sin levantar el tono de voz.
No debes mira a los ojos a tu Amo a menos que él te lo permita.
Permanecer con la cabeza baja es señal de obediencia y sumisión.
Tendrás confianza en tu Amo y debes saber que él piensa siempre en tu bienestar emocional y físico.
Tu Amo establecerá las metas que debes conseguir y serás responsable de alcanzar esas metas. Aceptarás cualquier recompensa, disciplina o castigo que tu Amo te imponga, porque eso hará de ti una sumisa mejor.
Te está permitido sugerir nuevas formas de entrenamiento, dirigiéndote a tu Amo de forma respetuosa. Recuerda que eres el tesoro más grande de tu Maestro.
Discutirás con detalle tus límites con tu Maestro.
Nunca demostrarás desacato hacia tu Maestro de ninguna forma.
Tus acciones reflejarán la categoría de tu Maestro, estés o no en su presencia.
Te esforzarás en mantener un comportamiento sumiso apropiado en cualquier circunstancia. Guardarás siempre sumisión a tu Amo esté o no presente, a cualquier hora, en cualquier lugar, bajo cualquier circunstancias, sin importar quién puede estar presente.
Comunicarás siempre tus emociones a tu Amo.
Siempre que tu Amo hable, incluso cuando tú estés hablando, guardarás silencio y nunca le interrumpirás.
Darás gracias a tu Amo por todo lo que te da. Valora todo lo que recibas.
Procuraras satisfacer siempre a tu Amo. No puede haber mayor dolor que el sentimiento de saber que tu Amo no está satisfecho de ti.
Aceptaras los castigos como medio para corregir tu comportamiento. Confesarás a tu Maestro tus desobediencias, de modo que él pueda decidir si tales desobediencias requieren disciplina o castigo. Dentro de lo malo, la sinceridad a tu Maestro será premiada.
Llevarás tus piernas y sexo completamente depilado, a menos que tu Amo ordene lo contrario.
Usarás el collar que tu Amo te ha dado, con orgullo porque es un signo de pertenencia y dedicación a tu Maestro.
Mientras estés en escena, pero no seas usada permanecerás en el rincón que tu Amo te tenga reservado, guardando la que debe ser tu posición natural: de rodillas, con la cabeza agachada y en silencio. Podrás apoyar las nalgas sobre tus talones pero mantendrás la espalda erguida y los brazos pegados al cuerpo para realzar tus pechos. Apoyarás las palmas de las manos sobre los muslos y procurarás que los dedos queden bien estirados y separados. Tu otra posición natural será a cuatro patas, como una perra. Tu posición natural frente a tu Amo es de rodillas.
No te preguntes las razones de las órdenes o castigos de tu Amo. Simplemente acéptalos y cúmplelos poniendo todo tu empeño en ello.
Te comportarás en público con la máxima discreción, pero si tu Amo desea exhibirte, deberás vestir la indumentaria apropiada y adoptar poses obscenas y extremadamente provocativas. Tu Amo decidirá las prendas que debes usar en cada situación.
Te sentirás orgullosa de llevar el collar de perra o cualquier otro atributo de sumisa que tu amo te imponga (cadenas, marcas, etc) pues significan que le perteneces.
Cuida tu cuerpo para que tu amo te encuentre siempre atractiva y dispuesta a ser usada. Mantén con el máximo cuidado la higiene corporal. Evita los perfumes fuertes y los excesos de cosmética y maquillaje salvo que tu Amo lo desee.
En presencia de tu Amo cuida tus gestos, tus posturas y tus movimientos de forma que resulten excitantes. Sedúcele en todo momento. Descubre tu misma cuándo le apetece verte insinuante y sensual y cuándo desea que seas la más guarra y la más salvaje de las putas. En este caso demuéstrale sin ninguna reserva que estás hambrienta de su sexo y de su látigo, aunque será el quien decida lo que debes hacer.
El semen de tu Amo será para ti un regalo precioso y un exquisito manjar que en ningún caso debes desperdiciar.
En presencia de tu Amo no tendrás intimidad. Pide su autorización para hacer tus necesidades y él decidirá cómo y dónde debes hacerlas.
Dormirás desnuda y en el suelo. Si tu Amo te permite hacerlo de forma más confortable considéralo un privilegio.
Cuando tu Amo te ordene que cojas o le traigas algo, tu forma natural de hacerlo será con la boca y desplazándote a cuatro patas.
Mantén tu boca, tu lengua y tus labios húmedos y dispuestos para lamer y chupar en cualquier situación, salvo cuando tu Amo te amordace.
Acepta las marcas que los azotes de tu Amo dejarán sobre tu cuerpo. Son adornos para su placer. Tu Amo decidirá si debes ser tatuada o anillada, dónde y cuándo. Una sumisa experimentada ve sus marcas como algo de lo que sentirse orgullosa.
Muéstrate siempre expectante, participativa e imaginativa.
El adiestramiento y el aprendizaje de una sumisa no acaban nunca. La imaginación es el mejor instrumento para un perfeccionamiento constante.
Confiesa a tu Amo todo aquello que realices en contra de su voluntad, incluso los pensamientos negativos. Sé absolutamente transparente porque la mentira o el engaño significarían el fin de tu sumisión. Tu Amo decidirá los castigos o la disciplina que mereces y tomará las decisiones oportunas para tu reeducación.
Ahuyenta tus dudas exponiéndolas abiertamente.
Solicita periódicamente autorización para exponer a tu Amo un balance de tu sumisión: los cambios que notas, los logros de los que te sientes orgullosa, aquellas cosas en las que temes no complacerle al 100% y aquellos otros retos frente a los cuales todavía te sientes insegura o temerosa. Pídele ayuda para vencerlos y renueva tus promesas de absoluta sumisión.
El poder y la autoridad de tu Amo te infunden respeto. Estás orgullosa de pertenecerle y tu máxima satisfacción es comprobar que se siente agusto.
CONCLUSIÓN: Si deseas satisfacer plenamente tus fantasías de convertirte en una buena sumisa debes concentrar todas tus energías, en adorar, complacer y obedecer a tu Amo.
* Textos extridos de Reglas de oro para una sumisa de Mano de Hierro



