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miércoles, 6 de julio de 2011

Posiciones para azotar (fotografias y textos de Ecstagony)


De rodillas sobre una silla
La primera posición es la clásica, para azotaínas en las nalgas, llamada en inglés OTK (on the knees), y que consiste en poner al sumiso no sobre las rodillas, sino sobre el regazo. Los pies deberían apenas rozar el suelo. El peso del sujeto debe descansar totalmente sobre el que castiga.

La mano izquierda del que castiga sujeta al castigado por la cintura, y el codo se apoya en el medio de la espalda para evitar que se levante.
Las manos del castigado pueden colgar, pero usualmente la izquierda se agarra a la pata de la silla para estabilidad, y la derecha puede ser sostenida doblada a la espalda por la mano izquierda del que castiga. (Desde luego, si el que castiga es zurdo, todo el cuadro se invierte). Esta posición es ideal para pegar con la mano, o instrumentos cortos.



Esta es una variación de la clásica, para sujetar mejor al castigado.
El castigado se acuesta sobre la pierna izquierda y no sobre las dos, y el que castiga usa su pierna derecha para sujetarlo.



La posiciones OTK son las posiciones favoritas de las madres para dar nalgadas con la chinela, el cepillo de pelo o la cuchara de madera .


Tumbado sobre el sofa


Otra varición de la clásica, más apropiada para unas nalgadas sensuales, ya que el castigado está cómodo, y puede concentrarse en las sensaciones en sus nalgas. Se puede usar también una cama (aunque normalmente los colchones son demasiado blandos, lo que perjudica la estabilidad) o en una emergencia, en tres sillas puestas en fila.








Esta es tal vez mi favorita. No sólo el sumiso está razonablemente cómodo, sino que está sujeto de manera que no tiene que controlarse.
Puede retorcerse sacudirse a gusto, lo cual es cómodo para él y muy divertido para el dominante. Para esta bastarían dos sillas.








El sillón es otro clásico. Y la posición tradicional es doblado sobre el brazo. Esto deja las nalgas descubiertas para la azotaína.




 Otra es arrodillado sobre el asiento. La dos permiten pegar con implementos largos, como el cinto, la vara o paletas de mango largo, y permiten azotar en la espalda.



Esta me gusta como la de la mesa, y si bien sólo permite pegar de dos direcciones, es menos peligrosa. Es más difícil caerse hacia adelante, y permite pegar desde el costado y desde el frente (el lado de la cabeza del castigado) para que el medio del cinto pegue en las nalgas y siga la curva, y que finalmente la punta pegue en el nacimiento de los muslos.



Y finalmente, acostado. Para que las nalgas queden mejor posicionadas para la azotaína es mejor poner un almohadón debajo de la pelvis. También permite pegar en la espalda y los muslos.






Parado o doblado



La típica posición de la escuela para golpear con la caña, es hacer que el sumiso se doble agarrándose los tobillos. Debe mantener las piernas derechas, sin doblar las rodillas porque doblar las rodillas, especialmente en un hombre, expone los genitales a un golpe indeseado. Las piernas deben estar abiertas, para dificultar que el sujeto pueda contraer las nalgas. En esta posición, las nalgas quedan muy tensas, y por lo tanto el dolor será mayor. Esta posibilidad requiere un sumiso flexible, ya que no todo el mundo puede hacer esto. Otra posibilidad, es hacerlo poner los dedos de las manos abajo de los de los pies, doblándose mas aún.



En esta variación, más realista para personas normales, el castigado se dobla, apoyando las manos en sus rodillas, y ofreciendo las nalgas al azote. Se necesita concentración para guardar el equilibrio. Se lo debería obligar a mantener la cabeza alta, para que arquee la espalda y ofrezca mejor las nalgas (lo que sería muy forzado en la anterior).
 



Esta es una posibilidad más, para el sumiso que no puede doblarse o que encuentra las otras posiciones inestables. Tensa las nalgas tanto como doblándose al medio. Se puede usar un banco o mesita baja, o una caja (fuerte, si la caja se aplasta, el juego acabó).



Otra posibilidad más. En esta el peso del cuerpo del castigado debería apoyarse lo más posible en las manos, para dificultar que se pueda levantar. Para lograrlo, las piernas deberían estar abiertas y para atrás.




Otro clásico, para pegar con la paleta larga, es obligando al sujeto a doblarse al medio, apoyando las manos en la pared. Las piernas deben estar bien abiertas y más atrás de la nalgas, para obligar al castigado a cargar el peso en las manos, dificultando el movimiento.


Sentado en la cama




Otra posibilidad para controlar a un castigado fuerte o que se mueve mucho, es sentarse en una cama y ponerlo sobre las rodillas, pero hacia atrás, sosteniéndolo abajo del brazo izquierdo.









Tumbado en la cama

La primera idea que a uno se le ocurre al pensar en una cama, es acostado. Con el almohadón, facilita las nalgadas. Sin el almohadón posibilita pegar también azotes en la espalda. Se puede tener al sujeto atado, bien indefenso, u obligarlo a aguantar desatado, so pena de más azotes. Además, con el cuerpo estirado, las nalgas están más relajadas, disminuyendo el daño de los golpes




La posición de "cambiar pañales". Cuando el castigado es pequeño, basta con agarrar los tobillos con las manos. Si no, atar los tobillos juntos y sostener de la soga. Finalmente, los pies se pueden atar a la cabecera de la cama.
Es interesante, porque permite ver al mismo tiempo la cara y las nalgas del castigado. Marcas rojas y ojos llorosos. Permite pegar bien "abajo", en la base de las nalgas, donde se unen a los muslos, que es la zona que se apoya al sentarse, y en el comienzo de los muslos, donde roza con el borde de la silla, para que el que recibe la azotaína se acuerde varios días. En lugar de atar al sujeto también se lo puede obligar a agarrarse los tobillos con las manos y mantener la posición por si mismo.


Parecida a la anterior, pero más incómoda. Las sogas en las rodillas sirven para estabilizar al castigado. Es además humillante, porque los genitales quedan para arriba y a la vista (de paso, y por eso mismo, cuidado al pegar). Igual que en la anterior, se puede obligar al sujeto a mantener la posición por sí mismo.



Esta es otra buena posición para obligar al castigado a aguantar las nalgadas sin moverse. Puede obligárselo a ponerse en cuatro patas o apoyado en los codos (como en el diagrama) o con los brazos estirados apoyando los hombros en la cama. Cuanto más bajos estén los hombros, más altas quedaran las nalgas.





Y finalmente los dos más comunes, arrodillado al lado de la cama, o doblado sobre la baranda de los pies de la cama









Con sillas


Otra posición tradicional, para dar nalgadas desde más lejos, con un cinto, una paleta larga o la vara. El sujeto se dobla sobre el respaldo de la silla. (Ponga un almohadón o algo así sobre el respaldo para acolcharlo) Dependiendo de la estatura, pueden quedar las piernas colgando. Se pueden atar las manos y los tobillos. Para que abra más las piernas, se las puede poner por afuera de las patas traseras.


Derivada de la anterior, para que el castigado tenga que doblarse más, ofreciendo más las nalgas para la azotaína, o para un sumiso bajo, para quien el respaldo resulte demasiado incómodo. También se puede hacer que apoye las manos en lugar de los codos en el asiento , quedando en una posición más parecida a la de "sobre el respaldo".
Otra posibilidad es hacer que el nalgueado se arrodille en una silla, con los muslos verticales y su pecho apoyado en el respaldo. Cuidado: si el castigado se mueve hacia adelante, y mucho peso cuelga de atrás de la silla, esta se caerá hacia atrás, La rodillas deben estar en el borde de la silla.
La nalgas quedan más acolchadas y protegidas, pero en general los respaldos son demasiado altos para conseguir una "buena" posición.

Más posiciones con sillas, algo menos usuales.


Esta es la llamada "posición Winchester" porque era usada en la famosa escuela inglesa. Con dos sillas, se puede obligar al castigado a ponerse "en cuatro patas", con la cintura sobre el respaldo. Imagine la azotaína que puede recibir en esta posición.





Con la silla costada en el suelo, arrodillado en el respaldo, y atado con las manos atadas a las patas traseras. Es como si estuviera de rodillas en el suelo, pero no puede moverse para adelante al recibir el golpe







Los romanos azotaban a los delincuentes atándolos a una columna baja, para poder pegarles sobre la espalda arqueada. Esta es la posición, en una adaptación hogareña.




Esta posición con las nalgas saliendo por atrás del asiento de la silla, permite no sólo pegar en la espalda, sino también dar nalgadas. Además, es incómoda para el castigado, lo que es un castigo adicional. (Lo azul son las ligaduras). Si pega en las nalgas, debe pegar de abajo hacia arriba, no horizontalmente para evitar pegar en la base de la columna vertebral.




De pie

Bajo el brazo, otra posición tradicional, pero el que castiga tiene que ser fuerte (o el castigado liviano). Muy usado por las madres para castigar chicos pequeños. Se puede usar un soporte (en este caso una silla) para apoyar al sujeto en la pierna. El instrumento de castigo tiene que ser corto, como en OTK. También permite pegar en las piernas con un instrumento adecuado.



Estos son ejemplos de la típica posición para pegar en las piernas, con una ramita, con un rebenque, con una soga o cable doblado, o, si el chico es chico, con un matamoscas. Sólo se puede sostener al castigado con los brazos para arriba si es bastante más bajo que el que pega. Si no, sostenga de un brazo. Se puede usar la pierna, como en el tercer diagrama, para evitar que el castigado (que va a bailar cuando le duela) escape avanzando hacia adelante (lo que haría girar a los dos). Para pegar en las piernas use sólo instrumentos livianos y flexibles, para no dañar los nervios y tendones de las piernas, o la articulación de la rodilla.



Esta también permite sostener a un castigado grande y fuerte. El azotado está totalmente indefenso porque no puede resistirse sin lastimar las articulaciones de sus propios hombros.
Debe quedarse ahí y aceptar lo que venga.




Con una mesa

Esta es la posición "sobre el escritorio" usada por el director de escuelas en EE.UU. para pegar con la paleta en las nalgas. Normalmente el castigado no está atado, se tiene que agarrar al borde más alejado de la mesa y aguantar los golpes sin reaccionar. Si no, tendrá "extra". Dependiendo de la estatura y el efecto deseado, se puede hacer que se apoye en las manos, con los brazos extendidos, en los codos, o directamente apoyando el pecho en la mesa. También se lo puede obligar a ponerse en puntas de pié, para levantar más las nalgas. Si en algún momento los talones tocan el suelo, también tendrá extra.


Esta es más rara. Me gusta, porque al quedar las nalgas horizontales y al borde de la mesa, uno puede pegar desde diferente ángulos, incluso desde el frente de la mesa para que la punta de la correa dé en el nacimiento de los muslos. Cuidado: no atar las manos, o atarlas cuando todo esté bien seguro, porque el castigado podría caer de cabeza.



En el suelo

Alguien en el piso está demasiado abajo para una azotaína normal, pero esta posición se presta para hacer que la punta de la correa pegue en sitios muy sensibles, como el interior de los muslos, entre las nalgas y en los genitales (cuidado con la fuerza que usa: puede dañar). En este caso se usó una barra separadora para mantener las piernas abiertas, y las manos se ataron por entre las piernas al medio de la barra, pero se pueden atar las manos a los tobillos por entre las piernas.


Otra, en la que sólo se puede azotar con una vara o un látigo bastante largo. El castigado se agarra usualmente de los tobillos del que le va a pegar. Igual que la anterior, se usa para que la punta pegue fuerte en el interior de los muslos y la parte baja de las nalgas.





Esta es una posición tradicional para azotar esclavos, estirado en el suelo. Es difícil, porque no es fácil que en una casa haya puntos para atar las cuerdas a nivel del piso. Puede azotar en la espalda o (probablemente con una almohadón bajo las caderas) en las nalgas. También puede obligar al castigado a mantener esa posición por sí mismo, sin atarlo.




Con las manos atras


Otra de mis favoritas. Mucho cuidado: si la soga se suelta, el castigado dará con la cara en el piso. No colgar: el peso del cuerpo luxará los hombros (que de cualquier manera le van a doler al día siguiente). Es una posición muy incómoda para el castigado, pero deja las nalgas muy accesibles para una azotaína



De rodillas


Una colección de posiciones con el sujeto arrodillado, que se pueden usar en el suelo, sobre una cama o sobre una mesa baja.

La primera ofrece las nalgas más levantadas, la segunda, haciendo que el sujeto se tome los tobillos por entre las piernas lo obliga a abrirlas, dejando accesible el interior de los muslos, y de las propias nalgas.

La tercera, que es mejor para pegar en la espalda, es para mi muy humillante, porque recuerda a un perro echado, inclusive en los brazos paralelos para adelante.
La ultima es la clásica "en cuatro patas".


Esta es más parecida a una azotaina improvisada. El castigado está de rodillas con las manos atadas adelante. El que castiga toma del pelo al castigado, pasando su brazo por abajo de las manos de aquel. El castigado debería tomar con sus manos el brazo del que pega, para que la tensión en el pelo no sea muy grande. Es probable que el castigado se mueva y se retuerza durante el castigo. Cuidado: No tironear tan fuerte que se lastime el cuero cabelludo, dejar flojo el brazo para no romperle el cuello al castigado y no pegar en los riñones u otras áreas peligrosas.


Sobre un caballete


Estas posiciones las pusimos al final, porque requieren elementos que, si bien no son costosos, no son tan comunes en las casa como mesas y sillas. En ambos muebles, la posición es más parecida a la de manos en los tobillos, ya que la curvatura de la cintura hace que las nalgas queden bien tensas. Por eso, si el castigo pretende ser erótico, se debería pegar con menor fuerza.



El caballo también se puede usar con el castigado a lo largo del "lomo". En esta posición, también se puede pegar en las nalgas





Con una escalera



Esta es la posición que se usa en Singapur para los azotes con caña. Como no todo el mundo tiene el aparato adecuado, puede usar algo más simple: una escalera de mano. Sólo asegúrese de que la escalera no se pueda cerrar cuando el dolor haga que el castigado empiece a forcejear.




El triángulo que se usaba para azotar en las prisiones puede ser reemplazado en el hogar por una escalera portátil de cualquier tipo, que tenga la altura suficiente. Con el castigado inclinado hacia adelante, la espalda queda en buena posición









¿Por qué las posiciones son tan importantes?

Porque lo que buscamos en una escena es placer. Está bien, a veces puede ser excitante simplemente ser golpeado en el momento, sin preparación. Que “abusen” de uno. Pero para sacar todo el placer de una paliza, la posición es tan importante como el dolor.
 

Que buscamos en una posición?

Desde luego, hay dos puntos de vista, el del dominante y el del sumiso.
 
El dominante busca:

Comodidad: El que va a castigar debe estar cómodo, tener bastante lugar para moverse libremente y tener el brazo que va a actuar en un ángulo que le permita moverlo sin esfuerzo y sin cansarse.
 
Fuerza: El que golpea debe poder golpear con toda la fuerza necesaria para lograr el efecto buscado.
  
Acceso total: El área a golpear debe estar totalmente expuesta y a la vista del que castiga, y en el ángulo más apropiado para pegar.
 
Seguridad: el sumiso debe estar puesto en una posición que facilite golpear en las áreas seguras y que dificulte golpear donde se podría hacer daño.
  

Y qué queremos para el sumiso?

Comodidad: realmente esto depende del propósito de las nalgadas, y en el capricho del que castiga. Si se procura dar unas nalgadas sensuales, es preciso que el castigado esté cómodo, para que pueda concentrarse en las sensaciones de la paliza. Si es un azotaina de castigo, el dominante decide.
 
Anticipación: el hecho de que se le ordene ponerse en una posición determinada prepara al castigado para la paliza. Y la anticipación, el miedo, es tan importante cuanto el dolor.
 
Sensaciones aumentadas: si la parte a ser castigada está en la posición correcta, el que pega será capaz de proporcionar todas las sensaciones que se requieran, sean de placer o de dolor.
 
Humillación: ser posicionado para una nalgadas, ser obligado a ofrecer el cuerpo para el castigo es humillante, unos se siente tratado como un niño pequeño, y es excitante.
  
Exposición: En la posición correcta, el sumiso está totalmente expuesto, mostrando las nalgas y los genitales. Esto hace la cosa más humillante. 

Atención: con las nalgas expuestas y dirigidas hacia el dominante, toda la atención se vuelve hacia la parte expuesta. El castigado se siente “todo nalgas”. Eso intensifica la anticipación.
 
Sumisión: el sumiso fue obligado a ponerse en una posición muy vulnerable y humillante, sometiéndose totalmente a la voluntad del que lo va a castigar. Está indefenso y no puede evitar el castigo.
  
Presentación visual: Si el sumiso está en la posición correcta, la situación debe ser excitante aún para quien no está en BDSM, porque el castigado está ofreciendo sus partes más íntimas a la vista de los otros.


martes, 5 de julio de 2011

TIPOS DE AZOTAINAS (fotografias y textos extraidos de Ecstagoni)




Una azotaina, (nalgadas, latigazos, cinturonazos, lo que sea) puede ser un castigo, puede ser diversión, puede ser una experiencia erótica.
Hay diversos tipos de azotes que pueden ser clasificadas (sin mucho rigor) como:



Azotainas juguetonas.

Es la clase de azotes que de dan cuando se juegan los "juegos de azotes" que se pueden comprar para jugar en grupo, y también la mayoría de las dadas en los juegos sexuales previos a las relaciones, aún entre parejas "vainilla". Usualmente se usa la mano o algún implemento liviano, y usualmente implican poco dolor (a lo sumo algo de ardor) o 
ninguno.

El placer es compartido.

 
Azotainas sensuales

Son las que se dan por la experiencia sensorial en si, para disfrutar recibiendo diferentes sensaciones, para llevar al sumiso a la ecstagonía del placer. Comprenden caricias, suaves o violentas, tocar al otro, sentir al otro sobre el regazo o sentirse uno mismo en el regazo del otro.

El placer debe ser mayormente para el sumiso.
 
 
Azotainas Sexuales

Son parte de los juegos amorosos antes de tener sexo, o parte del sexo mismo. Se utilizan para excitar a la pareja o para aumentar la excitación propia.
El placer es compartido.
En los dos últimos casos, los instrumentos usados y la cantidad de dolor dependerán de los gustos de la pareja.

Una azotaina sensual se da para que el sumiso disfrute la sensación de las palmadas en su piel. No hay intención manifiesta de lograr la excitación sexual ni el propósito de tener relaciones sexuales después. El sumiso sólo debe entregarse gradualmente al dominante y confiar en él.
La azotaina sexual, en cambio, es usada como juego previo a las relaciones, y por lo tanto hay mas libertad y las caricias son más íntimas.

 
Antes

Primero, tómese su tiempo. No se puede hacer algo rápido. Una buena azotaina puede comenzar días antes de la primera palmada. Comienza cuando usted le dice a ella que va a ser azotada, y le dice el día y la hora. Deje que la mente del otro haga su parte del trabajo (y, por qué no, deje a su mente jugar también.)
Y después de eso recuérdele con frecuencia la cita. Explíquele que le va a hacer, como se debe vestir, haga que su mente se concentre en lo que le espera. Use el lenguaje apropiado para sus juegos. Si lo hace correctamente ambos estarán ansiosos y excitados antes de comenzar. La anticipación es una buena parte de la diversión.
  

El posicionamiento

Y finalmente llegó el momento esperado. Ella está lista (y probablemente ansiosa). Pero Ud. no tiene apuro. Hágala esperar un poco, tal vez con un tiempo en el rincón. Termine su café, o la lectura del periodico.

Entonces haga que venga a Ud., hágale pedir la azotaina, póngala en posición. Que posición? Primero, creemos que la mejor manera de empezar una azotaina es con unas nalgadas tradicionales, con ella en sus rodillas, con toda la ropa.
La posición “sobre las rodillas” es tan íntima, los cuerpos en contacto, las nalgas de ella para arriba y ofreciéndose, un placer para los sentidos.

Ella debe estar cómoda, para que no la distraiga la necesidad de mantener el equilibrio, o una posición forzada. Así que tal vez lo mejor sea sentarse en el medio de un sillón, con ella sobre su regazo y la parte superior de su cuerpo y sus piernas apoyadas en los lados del sillón. O en una cama. La posición debe ser cómoda para los dos, ya que van a estar en ella bastante tiempo. Sólo que las nalgas deben estar algo levantadas, y las piernas entreabiertas.

Tómese su tiempo poniéndola en la posición correcta, hágala colaborar en eso. Acaríciela suavemente, su cuerpo, sus nalgas. La mezcla de tocar suavemente y el golpe de la nalgadas es muy importante, porque Ud. debe darle todas las sensaciones diferentes que pueda.

Una azotaina sensual es una fiesta en honor del sumiso. El placer mayor del dominante es hacerla pasar un rato para recordar. (¿Qué? ¿No se supone que el que manda es el dominante?  BDSM es un juego de dos, y ambos son igualmente importantes.) Desde luego, si la azotaina es sexual, la fiesta debe ser para los dos. 

 
La azotaina

Entonces comience con palmadas suaves con las manos. (todas las azotainas sensuales deberían comenzar suavemente y con las manos, no importa lo fuerte que les guste jugar). Las nalgas de la sumisa deben ser precalentadas. Un área convenientemente preparada le permitirá soportar mucho más dolor después. No use su mano rígida como una palmeta. Déjela relajada, pegue como con un látigo.

Mezcle las palmadas, cada vez más fuertes, con caricias y contactos. Cuando crea que ya fue bastante, levante la falda (o baje los pantalones) para pegar en las bragas. Cada vez que recomience, las palmadas deben ser más suaves que al interrumpir, y hacerse cada vez más fuertes. Recuerde masajear, tocar y acariciar durante toda la sesión. 

Toda la azotaína debe ser así, de más suave a más fuerte, caricias, recomenzar con una fuerza intermedia para alcanzar un nivel más fuerte que antes, acercándose al limite del sumiso, para recomenzar otra vez. Cuando acaricie, recorra con la punta de los dedos suavemente, presione con la mano las nalgas, toque las áreas sensibles, frote suavemente las nalgas.

Y entonces baje las bragas, y comience acariciando la piel desnuda, y otra vez pegue de más suave a más fuerte. Dependiendo de las preferencias del sumiso, los ciclos se pueden repetir con diferentes instrumentos, cada vez más severos, una chinela, una paleta, e inclusive una caña o un látigo (suponiendo que tenga Ud. bastante control de los instrumentos para hacerlo correctamente, sin lastimar al sumiso más de lo necesario). La azotaina puede/debe ser dolorosa, pero dentro de los límites.

La sesión debe ser cuidadosamente medida por el dominante. Conocer al sumiso ayuda mucho. Pero se debe atender constantemente a las reacciones de su cuerpo. La experiencia no será buena si ella termina la sesión dormida, ni tampoco si termina gritando desesperadamente la palabra de seguridad. Debería doler, pero el dolor debe ser placentero, un dolor que se pueda disfrutar, rozando pero jamás pasando el límite.

Las caricias entre las ráfagas de golpes le dan tiempo al cuerpo a liberar endorfinas, que es lo que permite que el sumiso soporte cada vez más dolor, y le dan tiempo a los nervios a recobrarse, recuperando la sensibilidad y evitando el adormecimiento que pueden producir los azotes.

Desde luego, hay un límite, probablemente cuando todos los receptores de endorfinas están ocupados, o cuando el cuerpo no tiene más materia prima para producirlas. El límite varía también por muchas otras razones. No asuma que porque ella disfrutó la última vez una azotaina severa con la vara, no va hoy a alcanzar el límite con la chinela, o aún con la mano. Sea cuidadoso y perceptivo.


¿Donde pegar?
 
Hay también áreas que son más placenteras, como se muestra en las ilustraciones, pero desde luego, cada uno tiene sus propias preferencias.


Pegue mayormente en el área sensual, la más placentera.
Evite pegar repetidamente en el mismo lugar, porque el dolor aumenta rápidamente. Pegue con algún esquema, por ejemplo arriba, en el medio y debajo de un lado, y luego lo mismo del otro, así la castigada puede anticipar donde va a pegar y prepararse.

Dependiendo del sumiso, a veces una azotaina larga, cada vez más fuete, predecible y rítmica tiene un efecto casi hipnótico, que le hace alcanzar la extagonía, el éxtasis que surge de la agonía. Pruebe también períodos de ritmo con "sorpresas" (un golpe falante, una serie rápida en el mismo sitio, un golpe en los muslos o entre las nalgas), pero sin abusar.

Lo que se intenta con una azotaina sensual es darle una intoxicación de endorfinas, llevarla a ese lugar, el sub-espacio (el espacio del sumiso), donde uno es uno con el universo, en paz y lejos del dolor y las preocupaciones. Ese lugar no es fácil de alcanzar, necesita confianza, habilidad y práctica, pero se puede hacer que lo alcance. Y nunca lo olvidará. Tal vez hasta alcance un orgasmo en el camino.
La azotaina sexual, en cambio, debe ser excitante para los dos. No toque sólo sus nalgas y muslos, toque los genitales, el ano, haga cosquillas en el interior de los muslos, hágala retorcerse sobre sus piernas para que frote sus genitales, alterne juegos sexuales con la azotaina.
  
  
Usando Instrumentos

Si su mano empieza a doler (me encanta el ardor caliente de mi mano después de un rato de dar nalgadas) o si su sumisa necesita una experiencia más severa, se pueden utilizar instrumentos, pero bajo los mismos lineamientos.

Al final de cada serie debería estar pegando lo bastante fuerte para que a ella le duela, pero no tanto como para que la experiencia se convierta en castigo. Y desde luego, también se necesita tocar y acariciar. Si hace falta doblarla sobre una silla o ponerla en cualquier otra posición, trate de mantener tanto contacto físico como sea posible, sujetándola con una mano en la parte baja de la espalda, o sosteniendo sus manos atrás, para ayudarla a no moverse y para mantenerse en contacto.

 
Después
 
¿Como se termina? Desde luego, no le voy a explicar como terminar una azotaína sexual. Ud. ya lo sabe, o mintió acerca de su edad.
Unas nalgadas sensuales deberían terminar suavemente. Una azotaína es una experiencia muy exigente para el sumiso, desde el punto de vista físico y emocional. Los azotes deben ir disminuyendo hasta terminar en caricias. Si estaba usando un instrumento, vuelva a la mano. Dependiendo de las preferencias del sumiso, déjelo descansar en su propio mundo, tal vez sólo sosteniendo su mano, o abrácela y bésela, demostrándole que la ama y que le importa. Un masaje con aceite para bebés es erótico y le calmará un poco el ardor de los azotes.


Azotainas "porque si"

¿Por qué arruinar el placer de un buen azote con excusas sobre por qué darlo? Este tipo de azotaina se da porque el dominante quiere mostrar quien manda, porque el sumiso necesita una, porque ambos quieren disfrutar del juego o sólo por que si.
De este tipo son los azotes "de mantenimiento" dadas por un "Amo" a su "sumisa" sólo para recordarle su lugar. Y de esta clase es el antiguo consejo de darle a su pareja una zurra de cuando en cuando ("tal vez Ud. no sepa porque le pega, pero probablemente ella si")
Desde luego, los instrumentos y el nivel de dolor dependerán de los deseos de los participantes.


Azotainas de castigo


Estos son los azotes reales, los que se usan para provocar un cambio de comportamiento. Se dan para castigar alguna falta cometida por el sumiso en la vida real o durante una escena.  Para ser útiles el castigado debe recordarla como una experiencia que debe ser evitada. Para las azotainas de castigo puede usarse algún instrumento, y pueden no darse sobre las rodillas. El no tocar al castigado sino con la herramienta puede ser parte del castigo. Esta es la ocasión para darle "seis de los buenos", o una buena ración de correazos. El nivel de dolor necesario dependerá del nivel de sensibilidad del castigado. 
Es la única en el que el placer es sólo para el dominante.


Azotes para "quebrar"

Aunque suelen ser muy dolorosas, estás azotainas no son tanto físicas como psíquicas. Su propósito es quebrar las barreras del sumiso, permitiéndole llorar hasta que se le acaben las lágrimas. Se dan normalmente a pedido del sumiso, que necesita ser reducido a un estado infantil, donde llorar está permitido y nada se puede ocultar.
Tenga mucho cuidado: está tocando muy profundamente los sentimientos del castigado, puede haber una regresión a la infancia, y si el sumiso fue castigado muy severamente o abusado cuando niño, o por una pareja anterior, puede despertar memorias dolorosas.
En este tipo de palizas, el "después" debe ser especialmente intenso. El sumiso deberá ser abrazado, acariciado, besado. Se lo deberá cuidar, y se le debe recordar que es un ser humano valioso, que es amado, respetado y necesitado.
Desde luego, se requiere mucho dolor para romper las estructuras mentales del sumiso.
No trate de hacerlo con un desconocido, ni si su relación no es muy estable, o si no está totalmente seguro de lo que está haciendo.
Esta azotainas no significan placer, se dan para cubrir una necesidad del sumiso.

sábado, 2 de julio de 2011

Introducción a la Nalgueada (Por Abrahán)


Posición y Postura para nalguear

Uno de los factores que hace de la Nalgueada una forma diferente de azotar, son las poses deliberadas y hasta ceremoniosas de los participantes. Siendo que la Nalgueada puede ser algo espontáneo y casual, aquí nos referimos a la forma planeada y convenida por la pareja.

Tanto el hombre como la mujer adoptan posiciones que faciliten y realcen la Nalgueada.


La posición del hombre sobre la Nalgueada le ofrece las siguientes ventajas:

* Comodidad. Bien sea que esté sentado o de pie, puede darle a su brazo el ángulo que quiera y calcular la intensidad de la nalgada.

* Vigor. Debido a la libertad de movimientos, el hombre puede aplicarle a la nalgada la fuerza apropiada. Si está de pie el efecto es mayor pues puede girar el torso para darle más fuerza a la nalgada.

* Total acceso a las nalgas. La posición de la mujer está planeada para que exponga completamente sus nalgas y el hombre y los asistentes a la sesión, puedan ver la belleza de sus nalgas y oír el sonido erótico que producen.

* Seguridad. No hay forma que la nalgada golpee en el sitio equivocado.

* Control. El hombre coloca a la mujer en la posición deseada.



La posición de la mujer en la Nalgueada produce los siguientes efectos:

* Comodidad relativa. Independiente del azote que recibe en sus nalgas, la mujer está relativamente cómoda como para concentrarse en las sensaciones que va a recibir en su culo.

* Ansiedad. Doblarse y ser desvestida para exponer bien las nalgas para el nalgueo, crea una expectativa en la mujer que estimula su erotismo.

* Aumento de las sensaciones. Una apropiada posición del culo, tiende a incentivar la frecuencia y el vigor de las nalgadas.

*Dominación. Cuando la mujer acepta ser colocada sobre las rodillas del hombre para ser nalgueada como si fuera una niña, está expresando su sumisión y el deseo de ser disciplinada..

*Exhibición. Si la mujer es bien colocada, sus nalgas estarán levantadas y se podrá percibir su ano y toda su vulva.

* Énfasis en las nalgas. Las posiciones de nalgueo concentran toda la atención en el culo de la mujer.

*Presentación de la sumisa. No es solamente exhibir las nalgas, sino que la mujer sabe además que va a ser disciplinada por el hombre al que expresó total sometimiento. La mujer sabe que no puede evadirse al castigo.

* Sumisión. El colocarse en posición para ser Nalgueada es un acto elemental de sumisión de la mujer a su amo.

* Pérdida del control. Una vez en posición la mujer no tiene mayores posibilidades de eludir la certeza de la nalgada..

* Impedir que las nalgas se junten. Si la mujer está de pie, al recibir el golpe las nalgas tienden a contraerse, mitigando así la fuerza de la nalgada. Pero si está bien colocada esto no sucede y la nalgada se dará sobre un culo relajado.

* Excelente presentación visual. La visión que presenta una mujer cuando está en posición para ser nalgueada es muy sensual. No solo se está enfatizando en sus nalgas, sino en toda la expresión de su cuerpo y de su rostro.


Varias posiciones eróticas para el Nalgueo:

Sobre las rodillas. El hombre se sienta en una silla sin brazos y junta sus rodillas. La mujer se coloca boca abajo sobre las rodillas del hombre.

Con las manos en los tobillos. La mujer se coloca con la espalda y las rodillas rectas. Luego se dobla por la cintura hacia adelante y sujeta los tobillos con sus manos. Esta es una excelente posición solo para aquellas mujeres que tengan un cuerpo flexible.

Las manos sobre las rodillas. Como esta posición arquea un poco la espalda, las nalgas suben un poco mostrando una muy buena visión. La mujer debe siempre mirar al frente y hacia arriba.

Sobre el escritorio y en puntillas. La mujer se dobla sobre la mesa. La nariz y las tetas presionan la mesa. Los brazos los coloca estirados por encima de su cabeza para arquear más la espalda. Para elevar más sus nalgas se empina sobre los dedos de sus pies.

Sobre un burro o barra de bar. Esta es una excelente posición pues deja ver muy bien nalgas, ano y vulva. Todo el peso del cuerpo debe quedar sobre la barra del bar, las piernas colgando y las manos sujetándose del mueble o siendo asidas por uno de los asistentes.

Sobre la cama. La mujer se coloca boca abajo con la cara presionando el colchón. El hombre le coloca una o varias almohadas debajo de su estómago para que las nalgas queden bien situadas.

De rodillas sobre una silla. La mujer se arrodilla sobre una silla con cojín y se inclina sobre el espalda para sacar bien las nalgas.


Durante una sesión de Nalgueo es conveniente:


* Ajustar y reajustar la posición puesto que  con los golpes la mujer tiende a perder la posición inicial.

* Decir palabras de estímulo con frases o palabras eróticas. 

* Acatar las señales de alerta. La pareja debe acordar palabras o señales que alerten al nalgueador de que la disciplina esta siendo muy dura. La palabra "rojo" se usa generalmente para suspender inmediatamente el nalgueo.


* Textos extraidos de Introducción a la nalgueada de Abrahán.