Una serie de símbolos visibles sustentan la mejor
tradición del BDSM en el Protocolo, caben destacar:
-El triskel como emblema del BDSM (Emblema Project) y la
bandera (Leather PrideFlag) que localizamos en muchos espacios para identificar
que congregan a la Comunidad BDSM.
-El negro, color universalmente usado como forma de
vestir que identifica a la Comunidad y comúnmente aceptado como requisito de
participación y relación con otros.
-El Cuero, y posteriormente el látex como tejidos
preferentes y con un alto componente fetichista junto con sus complementos
de botas y zapatos de tacón alto, cinturones anchos y
cadenas.
-El Collar, símbolo universalmente utilizado para
describir un vínculo de Dominación – sumisión, la señal inequívoca de
pertenencia a un Dominante, en sus variantes de collar de entrenamiento
y disciplina o
collar de paseo.
-El anillo, alegoría del anillo descrito en Historia de
O, otra variante de señal de pertenencia.
-Las listas de prácticas BDSM, playlist, como primer
paso - norma para proceder a la comunicación y establecimiento de las
afinidades, prácticas posibles y límites dentro del BDSM entre dos
practicantes de diferente rol.
-El contrato, temporal o indefinido, manifestación
escrita de los propósitos y el alcance del poder de un Amo sobre su
sumisa.
-Las ceremonias y rituales, las más difundidas las de
Iniciación, de las Rosas (o consagración de un vínculo) y la del Té
(inspirada en el mundo Geisha). A estas hay que añadirles aquellas otras que
cada Organización
o grupo de amigos BDSM deciden llevar a la práctica
(por ejemplo, bajo el nombre de rituales, los peruanos de LoveChains han
incorporado una amplia variedad).
El
Protocolo para el vínculo Amo – sumisa, la humillación y
servidumbre.
En este caso nos referimos a las pautas (algunas veces
más que pautas son reglas inviolables) a seguir y normas de conducta que afectan
de forma exclusiva a una relación Amo – sumisa. Estas, por lo general, son las
instrucciones precisas que el Amo consensúa con su sumisa que
afectan:
-Al conocimiento mutuo, los límites y limitaciones a
partir del trabajo sobre una lista de prácticas.
-Desde el nombre de la sumisa hasta la forma de
tratamiento y uso del Usted; Amo; Señor; Dueño; etc.
-Habla, mirada y posiciones corporales.
-Uso del tiempo, de los espacios y del
mobiliario.
-Formas de servidumbre, incluida la
sexual.
-Celebración de Rituales y ceremonias.
-Vestuario y desnudez.
-Relaciones de la sumisa con otras personas del
BDSM.
-Publicidad o no de la existencia del vínculo.
-Grado de concreción o vinculación de la relación,
temporal o indefinida, parcial o con tendencia a una Cesión Completa de Poder
(Total Power Exchange).
En el proceso de aprendizaje de la sumisión, la
humillación y la servidumbre se requiere por parte del Amo una serie de pautas e
instrucciones (tantas como sea posible según sus objetivos, y cuanto más
descritas mejor) que ayuden a la sumisa para cumplir su misión. Cuando el Amo
planifica escenas de humillación se basa en las fantasías propias y las de su sumisa, desempeñará su rol y actuará
con autoridad y creatividad, y exige de la sumisa estricta obediencia,
cumplimiento y sometimiento. Es aquí donde el Protocolo demuestra sus
beneficios.
A través de la humillación la sumisa se somete a la
voluntad de su Amo. La obliga a darse cuenta de cuán profundamente es esta
decisión y que obedecer no siempre resultará grato y fácil. Afectará
psicológicamente a la sumisa en aspectos positivos en unas ocasiones, y quizá en
la mayoría de un modo negativo, de ahí la importancia que el Amo conozca muy
bien a su sumisa y emplee con suma precaución la humillación.
El
Amo es siempre responsable del cuidado somático de la
sumisa, de su crecimiento en la relación y en el desarrollo de la
sumisa.
La humillación está asociada a estas prácticas:
Adoración, animalismo, aspecto físico, ceremonias, castigos, comunicación
Amo-sumisa, control de decisiones, dolor, exhibicionismo, forma de hablar y
mirar, forma de vestir, mortificación, objeto, posiciones corporales, rituales,
rol de edad, rol de género, servidumbre funcional, servidumbre sexual (homo,
hetero y bisexuales) y súplica.
Adicionalmente y de forma pormenorizada, el Amo que
planifica a través de un detallado Protocolo las escenas de humillación puede
beneficiarse en:
-Facilitar a la sumisa que asuma su rol, entrar en la
sumisión y sentirse realmente sometida.
-Potenciar la humildad en la conducta de la sumisa,
aceptando que la humillación es un poder que ejerce su Amo para que ella
obedezca y le satisfaga. La dimensión y alcance de este
comportamiento humilde
queda restringida al universo de su Amo y sólo en este
espacio es donde deberá manifestarla.
-Modificación de la conducta de la sumisa. La
humillación es empleada para romper con las pautas y convencionalismos de cada
uno.
El Protocolo en Internet
Durante los primeros años del
Internet, el Protocolo o normas de comportamiento sirvieron para reconocer quién
era practicante – interesado en el BDSM y quién un desafortunado curioso. En los
últimos cinco años y la incorporación de miles de nuevos usuarios, esa capacidad de reconocimiento no es posible
(algunos sarcásticos dicen que es cuestión de repetir cuatro sencillas reglas).
A la vez que se han generalizado y proliferado los espacios virtuales donde
supuestamente se agrupan los practicantes de BDSM (donde cada vez que se habla
es más de todo lo insustancial que de BDSM). De modo que, pese a existir normas de acceso y
comportamiento, los administradores -moderadores de estos espacios parecen más
vigilantes -policías persiguiendo a los que incumplen dichas normas, sobre todo
si son las más esenciales. Con lo que el Protocolo tiende a diluirse y en muchos
casos a desaparecer para quedar relegado a los contactos privados.
Hasta el momento, el Protocolo de los espacios de BDSM
en Internet contempla habitualmente:
-El respeto al otro como forma esencial de comunicación.
Una norma básica que persiste auque desgraciadamente también se
transgrede.
-Formas de identificar los apodos o nicks de los
participantes, según sean sus roles.
-Formas de habla, conversación y de tratamiento entre
los participantes, según sean sus roles.
-Formas de organizar las actividades dentro y fuera del
espacio virtual (las comúnmente denominadas Kedadas), así como de los
debates y tratamiento del conocimiento y la información acerca
del BDSM.
-Formas de resolver los conflictos que puedan producirse
entre participantes.
El
Protocolo en Organizaciones y Locales de BDSM
Antes mencionamos que en estos se hace necesaria la
necesidad de publicar reglas básicas y Protocolo. Hay referencias en el artículo
de Cuadernos BDSM nº 3, titulado “BDSM Social” . Estas normas que tienen en
común:
-Formas de acceso a las organizaciones, derecho de
admisión y preservación de la identidad de los
asistentes.
-Formas de organización y
administración.
-Formas de desarrollo de actividades de performance y
sesiones BDSM grupales.
-Uso de las instalaciones y prácticas
permitidas.
-Formas de moderación de grupos de debate e integración
de nuevos miembros.
-Formas de intervención en caso de
conflictos.
El
Protocolo entre Dominantes.
-Respeto: A su persona, a sus límites y a su vida
privada. Respeto a su anonimato (incluido el nick) salvo consentimiento
previo.
-Discreción: Las conversaciones particulares no tienen
por qué ser reveladas.
Previamente a una invitación, debe conocer quiénes son
el resto de invitados.
-Consideración: Si no es conocido ni hay referencias, es
tratado como Dominante en un trato de igualdad, sin dudar de su
condición salvo un comportamiento que haya manifestado lo contrario, y
aún así tiene el
derecho de, privadamente, exponerle las razones por
las que ha dejado de tener tal consideración.
-Reconocimiento: A su pertenencia en la Comunidad BDSM,
a su experiencia en el BDSM y a su
Maestría.
-Preferencia de Anfitrión: En su domicilio y en su
Comunidad. A ser considerado Master de Master y/o Maestro de Ceremonias
donde es reconocida su experiencia y maestría. A ser el primero
en el uso y disfrute del juego SM donde es el
anfitrión.
En presencia de sumisas, actuando en rol, tendrá
preferencia ante ellas.
-Inviolabilidad: Su propiedad es suya y es inviolable.
Para poder hacer uso de ella debo contar con su debida autorización. La
presencia de un collar (aún en periodo de pruebas) es suficiente para
garantizar que su
propiedad es inviolable.
-Interés: Y atención preferente a lo que diga o haga por
su condición Dominante.
-Visión: Tiene derecho a tener una visión diferente,
incluso completamente diferente de la práctica del BDSM, sin
tener por qué ser prejuzgada o criticada, siempre en la
seguridad, sensatez y consenso.
-Reciprocidad: Consensuar formas recíprocas de
Protocolo.
El
Protocolo entre sumisas.
El Protocolo más usado contempla la hermandad entre las
sumisas y esclavas, como forma de comprensión, aprecio y apoyo mutuo.
Algunas sumisas realizan actividades encaminadas a la
información – orientación y acompañamiento de otras que recién se inician. En
estos casos se concreta el reparto de tareas, cierta jerarquía basada en la
experiencia y el alcance y responsabilidad de dicha tarea sin menoscabo de las
acciones y decisiones que pueda tomar el Dominante.
El
Protocolo en la Seguridad
La práctica del BDSM conlleva asumir riesgos a partes
iguales entre Dominantes y sumisas, del mismo modo que minorarlos y aumentar las
condiciones de seguridad son responsabilidad de ambos roles en base al
conocimiento de las prácticas, la experiencia y la forma de actuar en caso de
lesiones.
Olvidamos con frecuencia la conveniencia de tener
disponibles las pautas a seguir para aumentar la seguridad de nuestras
prácticas. Son algunos ejemplos:
-Safeword o el posible uso de la palabra de seguridad
durante el desarrollo de una sesión BDSM.
- Instrumental y atención de primeros auxilios
sanitarios.
- El conocimiento de la seguridad en el Bondage.
- El conocimiento de la seguridad en el Spanking y azotes.
- El conocimiento del Aftercare o cuidado Post
Sesión.
El Protocolo para dirimir conflictos dentro del
BDSM
-La existencia del Master of Masters, que en los locales
de BDSM suele ser el dueño del local, (tiene el derecho de admisión y
de expulsión, es el responsable de la mazmorra y él decide quién, cómo y
cuánto juega).
En las Comunidades, el Master of Masters resulta
elegido de forma temporal y se ocupa de coordinar el desarrollo de las
actividades o sesiones. En domicilio particular coincide con el
anfitrión, salvo que reconozca entre los Dominantes alguien con más
crédito, pericia o experiencia que él y delegue esa
tarea.
La existencia de la Slave of slaves, otros la llaman
Slave Guardian, otros Slave Guide; cumple la misma función que las anteriormente
descritas.
Cuando se trata de aplicar la disciplina en un mal
comportamiento de un Dominante es donde surge grandes discusiones. En el común
de los casos se determinan cuatro situaciones: Aviso, Amonestación, Exclusión,
Denuncia:
- Aviso: Debe detener el desarrollo de la sesión en ese
instante y es reconducido o guiado hasta darlo por concluido.
Apartado del escenario, acompañado y aislado en un feedback se analiza el
comportamiento observado y cómo reconducirlo. Este hecho no es
considerado como punible, al contrario, se considera muy seguro y es
habitual: una comida que causa malestar; una copa con efecto indeseado; un
subspace con
reacciones inoportunas; pasar desapercibido un
safeword; o simplemente un entrometido que se dedica a tomar fotos
de una escena sin permiso... o el que se pone a hablar por el
móvil-celular en el momento más inadecuado. Si el aviso es reconocido,
vuelve al escenario. Si no reconoce el aviso, es invitado a
abandonar el lugar.
- Amonestación: Es en los casos anteriores que no
reconoce el aviso y persevera en el comportamiento inadecuado y no atiende
la indicación de abandonar el lugar del Master of Master. Se hace
llegar un día o dos
después de haber ocurrido el incidente, ofreciéndose
diferentes opciones en función de la causa: Retirada temporal de los
encuentros; Práctica con un Amo Guía o Tutor; o un tiempo con una
participación - pasiva,
asiste pero no juega activamente. En cualquier caso, la
amonestación es un diálogo posterior, comprensiva y que busca el
consenso. Es un derecho del amonestado ser escuchado y actuar en
descargo, aportando
cuantos considerandos o testigos considere oportunos.
Se procede a reexaminar el contenido de su amonestación, su retirada
o su ratificación.
- Exclusión: La medida más tajante que se da en las
comunidades BDSM anivel interno. Si el amonestado no está de acuerdo con
reconducir su comportamiento y práctica, se procede a comunicarle que
queda
excluido de las reuniones que pueda tener el grupo o
Comunidad. Igual que la amonestación, existe con el excluido un
encuentro y un diálogo.
- Denuncia: Se entiende por tal el legítimo derecho de
cualquier ciudadano de recurrir al amparo de su protección personal y
legal. En el BDSM este es un derecho personal e intransferible de cada
persona, no está negado nunca, cada practicante es libre de ejercerlo siempre,
siempre e independientemente de que la Comunidad BDSM haya
comenzado o no los pasos previos anteriormente
explicados.